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Las iniciativas destinadas a obtener sistemas eficientes de transporte ecológico y a reducir el impacto ambiental de los sistemas de transporte urbano podrían verse fuertemente potenciadas con el desarrollo del concepto Hydrail, una nueva tecnología de trenes impulsados por hidrógeno que se está estudiando actualmente en distintas partes del mundo. Uno de sus puntos a favor es que requiere poca infraestructura específica para su puesta en marcha.
De acuerdo a un artículo recientemente publicado en el medio especializado railway-technology.com, el sistema Hydrail haría posible viajar en tren en un futuro cercano a través de un medio de transporte impulsado por energías limpias, gracias a una nueva generación de trenes propulsados por hidrógeno.
En Japón, China, Estados Unidos y la Unión Europea ya se han anunciado investigaciones relacionadas con esta nueva tecnología. Desde 2005 se lleva adelante anualmente la International Hydrail Conference, en el marco del Hydrogen Economy Advancement Team (HEAT).
El sistema Hydrail solamente requiere nuevos trenes y locomotoras, y pocos puntos de abastecimiento de combustible a lo largo de las líneas férreas para poder funcionar, lo que significa que buena parte de la tecnología existente puede ser aprovechada. El sistema de propulsión se basa en la conversión del hidrógeno en electricidad.
GRANDES VENTAJAS
Según el Dr. Alistaire Miller, investigador de los Chalk River Laboratories de Canadá, el sistema Hydrail puede constituir un importante avance en términos medioambientales, dado que en las próximas décadas se requerirá de una reducción del 80% en las emisiones actuales de CO2 a nivel global, para estabilizar los niveles de gases de efecto invernadero.
Para Miller, mientras la demanda de electricidad sigue creciendo, las emisiones de CO2 provocadas por la generación de electricidad a partir de los combustibles fósiles deben ser drásticamente reducidas, por lo que resulta esencial un importante crecimiento de las energías limpias, como el hidrógeno.
El transporte es una de las áreas vitales en este punto, y existen tres alternativas de reemplazo de las energías convencionales en este sector, con mayor o menor desarrollo: la electricidad, el hidrógeno y los biocombustibles. Una de las ventajas del hidrógeno es que produce un menor impacto en la rueda de emisiones de gases de efecto invernadero con relación a la energía diésel y la eléctrica, por ejemplo.
Asimismo, según estudios desarrollados en los Chalk River Laboratories el método de conversión de hidrógeno a electricidad puede ser económicamente viable si se emplea la energía fuera de las horas pico. Asimismo, es posible aplicar con efectividad una combinación de energía eléctrica de origen nuclear y recursos de producción eólica.
Los trenes impulsados por hidrógeno tienen también la ventaja de ser autónomos, y por lo tanto pueden aprovechar aquellas redes ferroviarias que están parcialmente electrificadas o que no se encuentran electrificadas. Además de utilizar una fuente de combustible efectiva, el sistema Hydrail incluye una manera eficaz de gestionar el almacenamiento de energía eléctrica.
HACIA EL FUTURO
Con respecto a los biocombustibles, para los impulsores del proyecto Hydrail esta tecnología se encuentra menos desarrollada que la electricidad o el hidrógeno. Sumado a esto, las emisiones de óxido nitroso del cultivo de maíz, por ejemplo, ponen en duda la eficacia ambiental de los biocombustibles. Por esta razón, para estos especialistas el enfoque inmediato en torno al transporte ecológico debe combinar la electricidad y el hidrógeno.
A pesar del prometedor futuro que parece tener esta tecnología, todos los sistemas Hydrail que se están desarrollando en el mundo aún se encuentran en un estadio inicial de estudio e investigación. Japón, por ejemplo, ha construido y probado con éxito dos trenes Hydrail, pero éstos aún no se han incorporado al servicio comercial.
China también ha reconocido recientemente el potencial del hidrógeno desarrollando un tren con pilas de combustible de hidrógeno, junto con un avanzado motor de imanes que conserva entre un 10 y un 20% de la energía integrada al sistema. Este proyecto chino podría tener amplias aplicaciones en el futuro, en el terreno del transporte público e industrial.
En Europa también existen distintos proyectos basados en esta tecnología, como por ejemplo el que lleva adelante FEVE en España, que consiste en un tren de vía estrecha con tecnología Hydrail para conectar distintas zonas del norte español. Según los responsables de esta nueva tecnología, el camino lógico a seguir sería la implementación en principio en los servicios ferroviarios del sistema híbrido hidrógeno-electricidad, para luego adoptar la tecnología de las pilas de combustible de hidrógeno u otras similares que se desarrollen en el futuro.

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