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Los trenes estatales de Arabia Saudí han citado al consorcio español que compite por la adjudicación de la línea de tren de alta velocidad (AVE) que unirá Yeda, La Meca y Medina, para negociar 19 aspectos técnicos relacionados con su oferta.

El AVE a La Meca es un proyecto de singular importancia tanto por la cuantía del contrato, 6.000 millones de euros (8.460 millones de dólares) como por el hecho de que es el primero de gran magnitud que un país abre a la licitación internacional.

En una carta remitida al consorcio español, la empresa estatal Saudi Railways Organization (SRO) convoca al grupo de empresas españolas (Talgo, Adif, Renfe y OHL) para iniciar negociaciones previas a la adjudicación del contrato de la línea de AVE, que comenzarán el 13 de agosto próximo en las oficinas que la compañía saudí tiene en Dammam.

Entre la lista de temas técnicos que deben ser negociados hay cuestiones relativas a la localización de las señales de emergencia, los sistemas de gestión de datos, el modelo de costes para el periodo de operación y mantenimiento o precios de piezas de recambio.

La agenda de la reunión contempla también aspectos sobre los recursos humanos necesarios y sobre las subestaciones. o del material rodante.

El consorcio español Talgo-Adif-Renfe-OHL ha presentado la mejor oferta económica y técnica y compite con un grupo de empresas francés encabezado por Alstom y el operador público Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF).

Hasta ahora, los países que han construido redes ferroviarias de alta velocidad las han realizado por sí mismos, sin acudir al mercado internacional.

«AVE» Vs «TGV»
Por parte francesa, el tren que se presentaba a concurso es el TGV Atlantique, un gran producto de alta velocidad, pero con una gran desventaja competitiva frente a la oferta española: sus más de dos décadas de servicio que le convierten en una propuesta tecnológicamente más antigua.

 El consorcio español pujaba en la licitación con el Avril, el nuevo tren de alta velocidad de Talgo, cuya propulsión está fabricada por ABB. Pero las autoridades saudíes cambiaron las especificaciones a última hora y pidieron un material rodante que estuviera ya probado en el mercado desde el año 2008, lo que obligó a la empresa presidida por Carlos de Oriol y Palacio a cambiar su oferta y ofrecer el S-112 con la colaboración como subcontratista de su histórico socio Bombardier.

Este AVE tendrá que asumir un interesante reto tecnológico. El nuevo tren bala del desierto deberá enfrentarse a bruscos cambios de temperatura que podrían superarlos 60 grados en un día y, lo que es peor, tendrá que hacer gala de su estanqueidad para no verse afectado por la arena del desierto. La alta velocidad española nunca se ha enfrentado hasta el momento al desgaste que supone el constante golpeo de las ventiscas en el material.

Vía | eleconomista.es

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