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Los mejores puentes romanos en España

Los mejores puentes romanos

Los romanos son conocidos por sus notables hazañas de ingeniería, ya sean carreteras, puentes, túneles o sus impresionantes acueductos .

Sus construcciones, muchas de ellas aún en pie, son un testimonio de sus habilidades e ingenio superiores en ingeniería.

Los ingenieros romanos mejoraron ideas e invenciones más antiguas para introducir una gran cantidad de innovaciones.

Y por ejemplo, desarrollaron materiales y técnicas que revolucionaron la construcción de puentes en la época.

Por eso hoy, os hacemos un repaso de los mejores puentes romanos de España.

¿Cuál fue el primer puente romano?

Allá por el 103 d.C., el ingeniero romano Apolodoro de Damasco construyó el puente de Trajano sobre el Danubio para convertirse en el primer puente romano.

Era un puente de piedra y madera que era capaz de soportar el peso de cientos de soldados romanos

Sus dimensiones eran 1.135 metros de largo, unos 800 metros de ancho y 15 metros de profundidad (alcanzaba 19 metros de altura sobre el nivel del río)

Tenía un diseño que constaba de 20 arcos de madera asentados en pilares cuadrados de mampostería. Cada arco medía 52 metros de envergadura y los pilares tenían 20 metros de lado y hasta 45 metros de alto y estaban hechos de ladrillo, mortero y cemento de puzolana.

Dejando de lado este primer puente… los romanos construyeron muchos a lo largo de su imperio y a que no sabías…

Fueron la primera civilización en hacer puentes de hormigón

En la actualidad, algunos de estos puentes antiguos permanecen como se construyeron originalmente. Esto es gracias a las innovaciones estructurales que fueron utilizadas por los romanos.

Te gustaría saber ¿Cuáles son los mejores puentes romanos?

Los 4 Mejores puentes romanos

1. Puente de Alcántara

Como extremeño, me gustaría empezar por uno de los mejores, más impresionantes y una de las ingeniería cumbre romana.

Este puente fue construido entre 104 y 106 d.C.

El hombre que estaba detrás de esta magnífica construcción fue el ingeniero civil romano Cayo Julius Lacer.

Su tumba se sitúa en uno de los extremos del puente y cuenta con un epitafio que dice:

Pontem perpetui mansurum in saecula

“Dejo un puente para siempre en los siglos del mundo”. 

ingeniero civil romano Cayo Julius Lacer

¡No estaba equivocado!

El Puente de Alcántara fue construido en la carretera que une Norba (Cáceres) con Coimbriga (ahora la ciudad portuguesa de Condeixa-a-Velha).

Plano de Miguel Sánchez Taramas (1769) del puente de Alcántara

Mide 194 metros de largo, 8 metros de ancho y su altura es de 71 metros. Tiene cinco pilares, dos soportes y seis arcos entre ellos (algunos de ellos tienen 30 metros de ancho). 

En el centro de la calzada hay un Arco de Triunfo. Sobre él hay dos placas de mármol.

Uno con la fecha de construcción y devoción a Emparer Trajano que dice:

A César Imperator, hijo de la divina Nerva, Nerva Traianus Germanicus Datius, Maximus Pontifex, Tribunitia Potestas por octava vez, Imperium por quinta vez, Pater de la Patria“.

Con el tiempo, el Puente de Alcántara sufrió más daños por guerras que por fallos estructurales o condiciones meteorológicas. 

En 1214, el arco más pequeño de la izquierda fue destruido por los moros.

Fue reconstruida en 1543 utilizando el material de las canteras que eran fuente del material original. 

Luego, se destruyó dos veces el segundo arco de la derecha. La primera vez en 1760 para evitar la invasión de Portugal a España (tras la cual Carlos III, rey de España, lo reparó en 1972) y la segunda vez fue olado en 1809, durante la Guerra de la Independencia entre España y Francia, para aislar a las tropas francesas.

Aunque en 1819 se hicieron algunas reparaciones no fue hasta 1890 cuando la reina Isabel II utilizó mampostería con mortero en lugar de las reparaciones temporales y arregló definitivamente el puente. 

Ya en 1969, cuando las obras del embalse de Alcántara dejaron temporalmente seco el cauce del Tajo a la altura del puente, se consolidaron los cimientos de los pilares centrales.

2. Puente romano de Córdoba

Su construcción data del siglo I d.C., durante la dominación romana. En su época, fue un desafío de ingeniería y una de las construcciones más importantes de la época que permitió el acceso a la ciudad. 

De la estructura original quedan pocos vestigios, y fue modificada muchas veces por las diferentes civilizaciones que pasaron por Córdoba.

Actualmente, tras la reconstrucción islámica, cuenta con 16 soportales, uno menos que los originales, y una longitud total de 247 metros con un ancho de unos 9 metros.

Durante la temprana dominación islámica, el gobernador musulmán Al-Samh ibn Malik al-Khawlani ordenó que se construyera un puente sobre las ruinas de lo que quedaba de la antigua construcción romana. 

En la Edad Media, la Torre de la Calahorra y la Puerta del Puente se construyeron en los extremos sur y norte del puente, respectivamente (esta última es ahora una reconstrucción del siglo XVI). 

El puente fue reconstruido y ampliado a su tamaño actual. Los arcos representan la famosa arquitectura morisca que domina el paisaje de la ciudad. 

En el siglo XVII se colocó en medio del puente una escultura de San Rafael, realizada por Bernabé Gómez del Río.

Durante su historia, el puente fue restaurado y renovado varias veces (en particular en el siglo X), y ahora solo los arcos XIV y XV (contando desde la Puerta del Puente) son originales. 

Fue ampliamente restaurado en 2006.

3. Puente romano de Mérida

Este puente fue construido en las últimas décadas del siglo I a. C. sobre el río Guadiana en tiempos del emperador romano Augusto para unir varias conexiones de carreteras asfaltadas romanas del suroeste. 

Recreación en detalle del puente original del puente romano de Mérida,
Dibujo | Golvin-Álvarez-Nogales.


No se sabe quien fue el autor y, hoy en día, el puente tiene una longitud de 792 metros, consta de 60 arcos (tres permanecieron ocultos hasta finales de los años 1990 cuando las obras de regeneración de los márgenes del río los dejaron al descubierto).

El puente está construido con un núcleo de cemento cubierto por sillares de granito.

Y con sus dimensiones fue considerado el puente romano más largos de la historia y uno de los más importantes del Imperio.

Este puente cuenta con 3 tramos bien diferenciados:

TRAMO 1 (Humilladero)

Desde la ciudad hasta el primer descendedero aguas arriba.

El primer tramo corresponde a los diez arcos iniciales y es el que ha sufrido menos remodelaciones y por tanto conserva mayor originalidad.

Su núcleo es de opus caementicium y se revistió de sillares almohadillados.

Sus pilas son cuadradas y tiene aguas arriba un tajamar semicircular que alcanza toda la altura del pilar, por encima del cual arrancan los arcos de medio punto.

Los tímpanos están perforados por pequeños arcos también de medio punto que actúan como aliviaderos.

Las luces de los arcos decrecen en simetría en todo el tramo y la anchura de las pilas es considerable, algo propio de las obras romanas del inicio de la época imperial y que sería tiempo después superado por obras de mayor perfección técnica, como el puente de Alcántara, de inicios del siglo II d. C.

TRAMO 2

Desde el descendedero aguas arriba hasta el descendedero de San Antonio

Este tramo ha sido el más expuesto al desgaste natural del río y a la destrucción por parte del hombre.

En el año 483, en época visigoda, se sabe de reparaciones, que casi con toda seguridad no fueron las primeras.

En el siglo IX el emir Muhammad I de Córdoba, durante la supresión de una rebelión de los emeritenses contra el poder musulmán, destruyó una pila. Posteriormente se hicieron reconstrucciones en los siglos XIII, XV y XIX. No de todas se sabe a qué partes afectaron, pero de las documentadas, casi todas se realizaron sobre su tramo central.

La avenida de 1603 causó grandes destrozos, como atestiguó el cronista Bernabé Moreno de Vargas en su Historia de la Ciudad de Mérida (1633), donde señala que los puentes originales que unían la isla central con ambas orillas se unieron en uno solo con la creación del tramo central.

Así, en esta sección reconocemos la obra de inicios del siglo XVII, que se terminó en 1611 y que amalgama de manera armónica el estilo romano con la austera arquitectura de los Austrias. Son cinco arcos de medio punto con luces mayores que las del primer tramo, que descansan sobre pilas rectangulares con un agudo tajamar de remate piramidal aguas arriba y contrafuerte de sujeción en la vertiente opuesta.

Es en este tramo donde se inicia el descendedero del Humilladero que comunica puente e isla. Es obra del XVII sobre los cimientos de la plataforma original de hormigón romano, que era un enorme tajamar que se adentraba 150 m aguas arriba para proteger el centro del paso sobre el río.

Hasta el arco 36, que sigue estando en esta larga zona central, se realizaron en el siglo XIX extensas reformas: tras la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), en que se destruyeron varios arcos para impedir el cruce de las tropas Napoleónicas, y tras una riada en 1823, mientras que en 1878 se repararon los destrozos de la crecida de 1860.

En todas estas intervenciones se consiguió armonizar los añadidos con la fábrica romana.

TRAMO 3

Desde el descendedero de San Antonio hasta el final del puente.

Este tramo del puente conserva gran parte de la obra original. Es una zona que se eleva sobre una orilla que casi nunca resulta inundada debido al escaso caudal habitual del Guadiana, por lo que prescinde de los aliviaderos. Comparte con el tramo inicial el paramento de sillares almohadillados y proporciones similares en arcos y pilas.

El rasante marca un declive fruto del hundimiento del lecho fluvial. Este último tramo se inicia en el descendedero de San Antonio, del siglo XVII, y hacia el final del mismo quedan restos de una plataforma de hormigón romano, que quizá sujetase alguna obra romana ya perdida, como un descendedero o un arco de triunfo, aditamentos que vestirían la desnuda obra que contemplamos hoy.

Se sabe que en época imperial el puente tuvo más de un arco y una puerta de entrada a la ciudad en su primer tramo, cuyo aspecto conocemos porque aparece en numerosas monedas romanas acuñadas en la colonia y que en la actualidad es el motivo central del escudo de la ciudad. En el siglo XVII se le añadieron un templete conmemorativo de la restauración de época de Felipe IIIe  y la capilla de San Antonio en el descendedero del Humilladero, oratorio de viajeros y desaparecida durante la crecida de 1860.

Fuente | wikipedia

4. Puente de romano de Salamanca

Se cree que se realizó este puente en tiempo de Trajano, para ser exactos, a principio del siglo I cuando se empezó a explotar las minasauríferas de “Las Cavenes”.

En diferentes documentos se habla que el puente no fuese en sus inicios sólo de piedra, sino que llevase una construcción mixta con madera.​

Y es que, tras la época romana, no se encuentran suficientes documentos que hablen de puente.

Este puente tiene una longitud de 358,70 metros, un ancho desde 5,50 metros hasta 5,90 metros y una altura de 10 metros. Tiene 26 vanos cuya longitud del vano son 5,30 metros de bédia y 1​ Gálibo de 7 metros.

Está construido con piedra vaugnerítica (origen granítico)​ y se divide en la actualidad en dos partes: la puente vieja de fábrica romana y la puente nueva o fábrica hispana.

Ambas separadas por una especie de torreón central que separa ambas partes. Por regla general no se observan ornamentaciones salvo la excepción de las pilastras y las bocanas de desagüe.

PUENTE VIEJO

Es la parte más cercana a la ciudad en su margen derecho, sus catorce arcos de medio punto (con 31-33 dovelas) son de traza procedente de la arquitectura romana.

Algunos autores mencionan quince arcos, pero el decimoquinto arco es romano solo en parte, debido a las restauraciones posteriores.1

La altura de los arcos es de aproximadamente unos seis metros. Entre los arcos se disponen pilastras apoyados en tajamares de plantas triangulares aguas arriba.

La longitud de este tramo romano es de 201.20 metros, con un ancho de poco menos de seis metros de calzada.

La sillería de este tramo es de granito. Se caracteriza por las oquedades de muchas de las piedras, empleadas en el uso de las ferrei forceps (‘pinzas de izado’ o ‘gafas’) y por las muescas en los extremos, empleadas en los desplazamientos mediante palancas.

Sobre la línea de imposta salen unos desagües tipo gárgola ubicados en las claves de los arcos.

La calzada de adoquines no es la original del puente, a pesar de todo se han realizado estudios de estratigrafía arqueológica con el objeto de investigar el primitivo pavimento romano y se ha comprobado que a unos cincuenta centímetros de profundidad del actual pavimento hay restos del mismo.

El pavimento encontrado en las cotas inferiores es de grandes losas, estas losas no se encuentran en el lado hispano.

De la ciudad se salía por una puerta denominada el póstigo ciego, que, abierta por entre los lienzos de la muralla, iba a parar al puente.14​ Desde dicho postigo se descendía en cuesta a la cota del puente.

En la entrada del puente romano, se ubica el verraco del puente, una figura granítica descabezada.

Este monumento no está ligado arquitectónicamente al puente, se conoce junto a él desde 1378.

La rasante se encuentra en ligera pendiente cuesta arriba hacia el castillete central. Entre los pilares de los primeros arcos, justo en los meses de verano, se suelen ver pilas de hormigón que hacen de zampeado.

PUENTE NUEVO

El tramo más alejado de la orilla izquierda es de 157.50 m de longitud. Este tramo, denominado como puente nuevo se desarrolla entre el torreón central y la margen izquierda del río Tormes.

Es una estructura más nueva que la cercana a la ciudad, construida en el periodo que va desde el siglo XII al XIII.

Se reparte su luz entre once vanos de fábrica construidos en arcos de medio punto. Se hace evidente que los arcos no han sido erigidos en la misma época que el puente viejo, los tajamares, la piedra y los elementos ornamentales son diferentes.

En la entrada al puente desde el arrabal se pueden ver enclavadas dos pilastras conmemorativas de planta romboidal y de altura cercana a los cinco metros. Ambas han sido colocadas tras una de las reparaciones realizadas en el siglo XVII.

La pilastra de la izquierda tiene el escudo de armas del rey de España y una inscripción:

REINANDO PHILIP PE QVARTO DESTE NOMBRE SE REEDI FICO ESTA PUENTE Y SE ENLOSO Y HICI ERON LAS CAL ÇADAS SIENDO

Este texto menciona una de las reparaciones realizadas en el puente durante el reinado de Felipe IV siendo el encargado Pedro de la Puente Montecillo.

El texto, inacabado, posee su continuación en la pilastra ubicada a la derecha de la entrada del puente. Dicha pilastra tiene ubicada a la misma altura una talla del escudo de Salamanca.

El texto, continuación del anterior, es:

CORREGIDOR DON DIEGO DE PAREIA BELARDE CAVA LLERO DEL ABITO DE MONTESSA ACABOSE EL AÑO DEL SEÑOR DE 1622

Mencionando al corregidor de Salamanca Diego de Pareja y Velarde, caballero de la Orden de Montesa, como uno de los promotores de la reforma.

Las columnas substituyen a otras que hubo con anterioridad de 1622. En la pilastra de la izquierda se ve en una cartela cerámica “Puente Mayor del Tormes”.

En la pilastra de la derecha existe otra inscripción casi ilegible, que tallada menciona:

Acabóse esta fábrica del puente siendo caballero corregidor, D. Pedro de Prado, caballero de la orden de Santiago, señor de la villa de Adanero, alguacil

¿Por qué son tan fuertes los puentes romanos?

Hay un rumor circulando en internet indicando que los ingenieros romanos a cargo de la construcción de los puentes, tenían que ponerse debajo de ellos mientras se retiraba el andamio y, claro…. o lo hacías bien o….

Aparentemente, la trepidación de toneladas de rocas y escombros cayendo y aplastándote conduce a una planificación estructural bastante estricta.

Aunque dejando leyendas urbanas de lado, una historia más creible y probable se encuentra en la expansión militar del Imperio Romano.

Para mejorar las líneas de acceso romanas, el imperio formó gremios de trabajadores calificados y pensadores que compartían ideas y principios de construcción. 

Estos primeros gremios de ingenieros hicieron importantes descubrimientos en el diseño estructural, en los materiales y en los pilares que sostenían las patas de los puentes.

El arco dovela

Los romanos habían mejorado la pasarela tradicional creando un puente que mantenía su integridad estructural a través del centro. Para lograr esto, los romanos no se basaron en vigas de acero que atravesaban los elementos de piedra, sino en la resistencia a la tracción de las propias piedras.

La forma del arco permitió que los ladrillos se insertaran en un ángulo curvo hasta que se unieran en la cima del arco con una piedra angular. Esta piedra angular tenía la forma de un trapezoide que usaba el peso de la piedra y el hormigón en el puente para comprimir las piedras cónicas. Esta presión formó una estructura en el arco que requirió una enorme cantidad de fuerza para romperse. Donde los puentes tradicionales eran más débiles en el centro, el arco estaba en su punto más fuerte.

Cemento puzolana

El Arco fue una innovación estructural en el diseño de edificios. Pero no fue lo único que el Imperio Romano contribuyó a la construcción. 

Los romanos también fueron únicos en los materiales con los que eligieron construir. Los romanos utilizaron un cemento natural llamado puzolana como mortero para los pilares (las patas) de sus puentes. 

No solo se dice que este cemento es ecológicamente más limpio que las mezclas de cemento actuales, sino que también es un cemento que se fortalece con el tiempo.

La puzolana todavía se usa en algunos países. Se elabora combinando dos partes de puzolana (que es un tipo de escoria que se forma naturalmente a partir de roca volcánica ) con una parte de cal en polvo. Ya en el siglo III a. C., los romanos utilizaron puzolana en lugar de arena en el hormigón en su construcción. Esto dio a sus estructuras una fuerza y ​​estabilidad supremas.

Ataguías

Como no todos los puentes construidos por los romanos tenían el lujo de construir sus pilares en tierra, los romanos usaban ataguías donde los pilares caían dentro de una masa de agua. 

Los romanos utilizaron la ataguía como una estructura temporal que permitió la construcción de un pilar de puente en un espacio de agua.

Las ataguías que utilizaban los romanos eran más sencillas que las utilizadas en la construcción contemporánea, pero su función es idéntica. Primero, los romanos cavaron un anillo de troncos en el lecho del río. 

Luego llenarían los huecos entre los troncos con arcilla para impermeabilizar, antes de bombear el agua desde el interior del círculo de troncos. Sobre el lecho del río recién seco, los romanos construirían pilares de puzolana y piedra. 

Una vez terminada la construcción, se quitó el anillo de troncos y los muelles se colocaron en el lecho del río como por arte de magia.

Los propios romanos

Los romanos eran una civilización orgullosa y próspera. No solo tropezaron con sus logros arquitectónicos. Antes de perfeccionar puentes, ya habían robado y mejorado algunas de las mejores ideas estructurales de los griegos. 

Los romanos también tenían altos niveles de artesanía civil y antecedentes militares que tenían un conocimiento asociado de cómo construir las fortificaciones y muros más fuertes. 

Como la mayoría de las primeras civilizaciones, tampoco tenían sindicatos. Lo que significa que nunca vieron el costo y la mano de obra como un obstáculo al crear sus estructuras monolíticas.

Y para finalizar os dejamos un índice de los puentes romanos que hay en España para que tenga la lista completa.

Índices de Puentes romanos en España

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P

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S

T

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INGENIERIA ROMANA

Ah!!!! Y si eres un apasionado de la ingeniería romana, no puedes perderte los programas realizados por RTVE 😉:

ENLACE | https://www.rtve.es/television/ingenieria-romana/

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